31.1.13

Hoy es uno de esos días en los que me gusta filosofar, quizás porque no me apetece enfrentarme a la realidad, tal vez lo haga mañana, pero hoy no... Hoy prefiero estar aqui viendo pasar el tiempo, el tiempo que hoy me resulta indiferente. No es tiempo de lágrimas pero tampoco de sonrisas, quizás hoy es día de pensar. tal vez mañana de hacer.


27.1.13

Quizás

Que difícil se me hace no estar triste y la verdad es que tengo infinitas ganas de vivir pero cada vez resulta más difícil que la esperanza continúe, que siga resistiendo al sistema que me dice que esto es lo que hay que no pida más porque solo un par de veces te sientes totalmente libre, sin normas, sin reglas,..feliz.
Pero sin embargo, aqui sigo esperando una aparición divina que me diga que esto solo es el camino a algo mejor, ¿o es que solo debería empezar a fumarme un par de porros por días para ver la vida con un poco más de magia?



7.1.13

Francisco de La Torre

le vino el mal, y lleva
en el costado el dardo.
Este callado fuego,
que va cundiendo el alma,
ha cobrado las fuerzas
que le han dado los ojos.
Y ellos, cobrado espíritu
de la ocasión del daño,
alimentan la llama
por donde menos temen.
Y esquivando su lumbre
de la del cielo mismo,
descaydos y flacos,
su perdición procuran.
¡Ay de los sin ventura,
fácilmente entregados
al enemigo duro
con doble y falso trato!
Las lágrimas ardientes
y el mal contento espíritu
inquietan los sentidos
suspensos y admirados.
No saben lo que quieren,
ni quieren lo que entienden,
que como en sí no viven,
con confusión desean.
Y si con llanto eterno
pudiesen mitigarse
tormento tan tan terrible,
siempre se lloraría.
Pero ninguna cosa
mitiga su accidente,
o llore de contino
o nunca el alma llore.

6.1.13

un último día.

Esos momentos en los que uno se siente libre, te sientes el puto rey del mundo y junto con otros, una puta monarquía , aunque nosotros no tenemos que mantener las formas porque nos sentimos libres, sin agobios, normas, y es que quizás no seamos nadie pero nos sentimos dioses y nadie nos puede parar, porque somos seres libres con una meta marcada en el infinito, en otros palabras, somos jóvenes eternamente